Y sí, como no, la familia es importante y, para muchos, es el motor de sus vidas.

Pero en algunos casos que veo, lo que realmente ocurre es que la familia va primero a costa de uno mismo. A veces, detrás de tener a la familia como prioridad hay renuncia a uno mismo, consciente o inconscientemente. Y si es el caso, hay que revisarlo para entenderlo.

Si la familia va primero a costa de tu propio ser, hay que ver si algo se está empezando a romper por dentro.

Porque si esta situación se sostiene en el tiempo, ese desequilibrio pasa factura. Además, es imposible hacerlo bien porque aparecen el cansancio, la desconexión, la sensación de estar dando sin tener desde dónde hacerlo.

Sostener a otros requiere, primero, sostenerse.

Estos días de Semana Santa siempre me han parecido una buena oportunidad para detenerse tras el primer trimestre del año, tomar distancia, recalibrar y recuperar energía.

Por muchas razones, siempre he considerado la Semana Santa como una invitación a mirar hacia dentro y a renacer.

Felices días de descanso y reconexión.